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Bitácora del módulo III en la cueva de La Lechuza · noviembre 2023

Actualizado: 21 dic 2023

Diseño de ALDA PHOTOGRAPH inspirado en nuestra primera cueva.


El 11 y 12 de noviembre de 2023 realizamos el módulo III en la cueva-escuela de La Lechuza, situada en la serranía Quebrada de Herrera, en la comuna de Putaendo (V Región). Se trata del primer módulo III que logramos realizar desde que empezamos con nuestros talleres de iniciación a la espeleología. El grupo que participó estaba compuesto por Montserrat Jiménez, Daniela Oyarzún, Dino Tapia, Yakolén Tepebasi, Gladys González, Enzon Espinoza, David Cossio. Los acompañaba y guiaba Natalia Morata. Todos habían realizado el módulo I, II, II PLUS y habían participado en las instancias de entrenamiento guiado. El objetivo era poner en práctica bajo tierra lo aprendido en los módulos anteriores. Añadimos la noción y puesta en práctica del punto caliente y nos iniciamos en la topografía subterránea.


El equipo se dividió en dos grupos y esta es la bitácora que escribió cada uno de ellos. La topografía sigue en proceso de elaboración y la publicaremos en nuestra web en cuanto esté finalizada.


Al final del post, les compartimos los datos topográficos preliminares.


Bitácora

Módulo III - Práctica en Cuevas

Putaendo - V Región / Serranía Quebrada Herrera


Bitácora equipo 1 (Montserrat Jiménez, Daniela Oyarzún, Dino Tapia)
Por Montserrat Jiménez


Día 1 - Cueva de la Lechuza - Cueva Escuela

El excitante arranque del Módulo III de Espeleología, "Prácticas en Cuevas", bajo la guía experta de Natalia Morata de EspeleoPatagonia, marcó el inicio de nuestra jornada. El equipo, compuesto por Dino Tapia, Daniela Oyarzún, Montserrat Jiménez, Gladys González, Enzon Espinoza y David Cossio, se embarcó en una emocionante expedición hacia la Cueva La Lechuza en Putaendo.


Tras dejar las camionetas en la aproximación, dedicamos tiempo a revisar meticulosamente nuestros equipos personales, herramientas comunes y provisiones. Luego, iniciamos una caminata ascendente por el cerro de la Serranía Quebrada Herrera, explorando la rica variedad de flora nativa y las espléndidas cascadas que se revelaban gracias a las lluvias recientes.


La entrada principal de la Cueva La Lechuza, fue el lugar perfecto para un almuerzo en conjunto antes de nuestro descenso.

El grupo al completo en la boca superior. Foto: Daniela Oyarzún


Concluida la comida, comenzamos el descenso uno a uno, experimentando algunos compañeros el descenso en cuevas por primera vez, añadiendo una dosis de adrenalina al grupo. Observando a mis compañeros, pude sentir la emoción que se apoderaba de todos, creando un ambiente de camaradería y ansias de explorar lo desconocido. Esta era mi segunda incursión, y el amor por esta disciplina hacía que cada experiencia fuera única, revelando detalles y creando una sinergia inigualable entre nosotros.

Pozo de ingreso por la entrada Lechuza 1. Foto: Monserrat Jiménez


Al alcanzar una pequeña sala apodada La Ratonera, debido a las frecuentes visitas de roedores, Natalia Morata nos orientó sobre las directrices para iniciar la topografía y el autorescate/punto caliente.


Divididos en dos grupos, mi equipo, compuesto por Dino Tapia, Daniela Oyarzun y quien escribe, se sumergió en las topografías del nivel inferior, denominado Cueva La Lechuza 2.

Levantando la topografía desde la boca inferior llamada Lechuza 2. Foto. Daniela Oyarzún


Coordinamos las coordenadas GPS desde el principio de la cavidad y utilizamos herramientas como el distanciómetro, inclinómetro y brújula. Daniela marcaba los puntos de la topografía, mientras Dino proporcionaba las coordenadas a Montserrat, quien las registraba y creaba el dibujo del mapa de la cavidad. La creatividad se desató al nombrar los distintos espacios, como la "Sala de los Minerales", caracterizada por su humedad y concentración de minerales.

Observaciones y anotaciones topográficas. Foto: Montserrat Jiménez


Terminada la topografía, el grupo 2, conformado por Enzo, Gladys, David y Yako, activó una llamada de emergencia, solicitando nuestra ayuda en un simulacro de rescate. Nos aproximamos rápidamente, con Gladys dirigiendo el equipo en la recepción de la "víctima" y David asumiendo el papel de rescatista. Aunque sorpresivo, resultó ser un valioso ejercicio para aplicar lo aprendido en situaciones de rescate espeleológico.

Ejercicio de autorescate conjunto. Foto: Daniela Oyarzún


Al concluir la extenuante jornada de trabajo, buscamos el lugar para pasar la noche. Mi grupo optó por un área cerca de los puntos de la topografía de Cueva La Lechuza 2, mientras que el otro grupo eligió quedarse en La Ratonera. La velada, acompañada de risas y anécdotas, nos preparó para una noche sin frío ni visitas inesperadas de ratones.


Día 2 - Cueva de la Lechuza - Cueva Escuela

Despertamos antes de las 8 am y comenzamos a recoger nuestros equipos antes de desayunar en el sector de La Ratonera. Compartimos nuestras experiencias nocturnas, y Natalia delineó las actividades del día. Nuestro grupo se enfocaría en el Autorescate y Punto Caliente, mientras que el grupo 2 se encargaría de la topografía de la cavidad superior.


Seleccionamos el punto caliente en La Ratonera y comenzamos a planificar un simulacro único desde la gatera hasta la Sala de los Minerales, aplicando técnicas de porteo en zonas horizontales en lugar de verticales. El grupo 2, que avanzaba en la topografía en el nivel superior, fue convocado por sorpresa para el simulacro de rescate en el nivel inferior.

Punto caliente. Foto: Daniela Oyarzún


Tras el simulacro, continuamos con las maniobras de autorescate. Natalia sugirió explorar una nueva cavidad desde la parte superior de la cueva. Siendo la primera en bajar, experimenté un descenso natural que se conectaba con la cueva en el punto 5 de la topografía de Cueva La Lechuza 2.


Al ascender, nos preparamos para los trabajos de desinstalación que realizaría Natalia Morata, un almuerzo en conjunto y el descenso final para concluir el Módulo 3.


Al llegar a las camionetas, desmontamos el equipo y nos reunimos para reflexionar sobre la experiencia. Los testimonios emocionantes y apasionados dejaron claro que la espeleología en Chile debería continuar floreciendo, alimentada por una comunidad unida que encuentra en esta disciplina una fuente inagotable de fascinación y crecimiento personal.


Bitácora equipo 2 (Gladys González, Yakolén Tepebasi, Enzon Espinoza, David Cossio)
Por Gladys González

Ubicada en una serranía privada de la comuna de Putaendo, esta cueva se emplaza en la ladera de un cerro a no más de 20 minutos caminando desde el punto de estacionamiento, lo que la hace perfecta para iniciarnos en el mundo de la exploración subterránea.


Para varios de nosotros esta sería nuestra primera experiencia en una cavidad. La emoción y entusiasmo se hacían palpables mientras nos acercábamos a la cueva.

El grupo preparándose frente a la boca de la cueva. Foto: David Cossio


Al filo de la boca, recibiendo las instrucciones de Natalia Morata, terminamos de preparar y verificar nuestro equipo personal. Era, además, nuestro debut descendiendo con carga en un terreno pedregoso e inestable y pudimos comprobar la dificultad adicional que esto significa: la comunicación y concentración se hacen fundamentales para no provocar incidentes con nuestros compañeros. Rápidamente corroboramos la importancia de nuestras linternas, que fueron fundamentales para progresar en la oscuridad que tras cada fraccionamiento se hacía más y más intensa.

Enzon descendiendo por el primer rapel de la cueva. Foto: David Cossio


La sensación mágica de ir descubriendo la cavidad con el haz de nuestras luces hizo que el grupo se llenara de entusiasmo por explorar. Con ese estado de ánimo fuimos recorriendo las galerías, observando paredes llenas de colores y descubriendo cómo el agua está presente en múltiples lugares, ya sea en pozos o filtraciones en el techo.


La llegada a las galerías inferiores fue más lenta de lo esperado debido a las múltiples detenciones para apreciar y fotografiar la belleza de la cueva.


La expresión de la naturaleza en esta cavidad antropogénica nos mantuvo muy exaltados y deseosos de verlo todo. Más tarde nos dimos cuenta que la falta de experiencia nos hizo pasar por alto muchos detalles.

Natalia en la "Suite", galería nombrada así por su características ideales para pernoctar. Foto: David Cossio


A nuestro grupo (Yako Tepebasi, David Cossio, Enzon Espinoza y Gladys González) le correspondió como primer día realizar maniobras de auto rescate y establecer un punto caliente. Todo sencillo y ya conocido... pero no podía ser tan fácil: Natalia nos desafió a realizar una activación de emergencia, convocar al otro grupo y, en conjunto, trasladar a un accidentado inconsciente desde la cuerda a un punto caliente. Lo que parecía algo sumamente difícil por las condiciones del terreno, el confinamiento y la estrechez del lugar, resultó sumamente exitoso gracias a que cada uno de los espeleólogos puso toda su energía y compromiso en llevar a cabo el rescate, dejándonos muy felices y orgullosos como equipo.

Enzon observando por primera vez uno de los pozos en la galería de los minerales. Foto: David Cossio


Sin tener noción de la luz exterior, las horas pasaron volando y pronto ya era de noche. Establecimos nuestra zona de vivac en la pequeña sala llamada "La ratonera" (ya se imaginarán el porqué del nombre) luego de comer, recibir visitas inesperadas, gritos y risas nos acomodamos para dormir en el resguardo de esta acogedora cueva.


La experiencia de dormir bajo tierra fue interesante. Por fortuna, nos sentimos cómodos en la oscuridad y la escasez de espacio. En realidad, estábamos seguros en cuanto a insectos en comparación a países tropicales y descansar en el suelo de roca no era algo desconocido para nosotros.

Gladys y Daniela preparando la cena en la "ratonera", galería nombrada en honor a los ratones que se acercaron esa noche. Foto: David Cossio


Decidimos acomodarnos en línea de cuatro para que los temerosos de arañas y roedores se sintieran protegidos, aunque la principal "amenaza" eran los chinches hematófagos, dato del que fuimos consientes el día siguiente tras aplastar accidentalmente a uno y descubrir la gran cantidad de sangre que dejó en evidencia su copiosa última cena (no sabemos de quién fue comensal). En cuanto a la presencia de otra fauna, nos sorprendieron ratones más interesados en la comida que en nosotros, un esqueleto de serpiente muerta hace mucho tiempo atrás, un supuesto murciélago que vio Enzo y sonidos intermitentes emitidos por una lechuza, suponemos que la misma que es responsable de la montaña de huesos de ratoncitos en una de las galerías.


Datos e imágenes topográficos preliminares


Equipos utilizados:

- Distanciómetro DistoX310

- Brújula/clinómetro SUUNTO TANDEM

- GPS Garmin OREGON 550


Cálculos totales obtenidos:

- Desarrollo total: 218 m

- Desnivel total: 25m


Primeras proyecciones sobre las que seguiremos trabajando:

Proyecciones de la planta y el alzado desarrollado, respectivamente, del Sistema de La Lechuza. Software utilizado: VISUALTOPO

Representación en 3D del Sistema de La Lechuza. Software utilizado: VISUALTOPO


 


¡Gracias a la Directiva de Serranía Quebrada Herrera por su hospitalidad!

 

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Si deseas organizar un taller en tu región, puedes escribirnos a espeleopatagonia@gmail.com para ver opciones, formatos, calendario y condiciones.


Lo recaudado con los talleres de formación se destina a la Asociación Espeleológica de Patagonia y, en concreto, a la organización de más talleres.



Guía usada para el curso:

"Manuel technique de Speléologie", 2018, 3ème édition,







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