Millpu, un oasis de caliza
Actualizado: hace 30 minutos
Yakuq Ñan, el camino del agua
Por Natalia Morata
Millpu. Palabra de origen quechua que proviene del verbo millpuy y significa "tragar". El término geográfico que le corresponde es "tragadero": esa garganta de la tierra que se traga el agua, haciéndola desaparecer en sus entrañas.
Nuestra Millpu se abre a 3.800 msnm en la localidad de Llancama, distrito de Pampachiri, provincia de Andahuaylas, departamento de Apurímac, en el sur del Perú. Tiene 1 km de desarrollo horizontal y 68 metros de desnivel.
Inserta en un paisaje de una extraordinaria geodiversidad, Millpu llama la atención por su color azulado, por la aparente robustez de su caliza y por las dimensiones de su entrada principal o tragadero.
Llegando desde Llancama, la caliza de Millpu aparece como un bello regalo que la geología de este lugar nos hace.
Foto: Natalia Morata
No sé si solo nos pasa a los espeleólogos, pero suele ocurrir que, sobre todo en zonas donde hay caliza, disfrutar el paisaje es sinónimo de buscar. Se nos activa el radar; vamos escaneando con la vista las laderas de las montañas, las mesetas, las paredes rocosas buscando indicios de karstificación, es decir, buscando signos del paso del agua por la roca. Bueno, los que no tenemos formación geológica no los buscamos necesariamente en plan enciclopédico. Los buscamos un poco más desde la comparación con otros terrenos conocidos; y los espeleos con muchas tablas lo hacen desde la intuición. En mi caso, es por comparación. Ayuda el hecho de haber podido explorar con espeleólogos veteranos de Centre Terre y haber aprendido, un poco, a observar como ellos. "Observar" era mi objetivo principal en esta primera visita a Millpu.
Pero, rebobinemos...
El karst de Apurímac. Algunos apuntes.
Desde la carretera de Andahuaylas a Pampachiri; a casi 4.000 msnm
Foto: Natalia Morata
Apurímac es un departamento de Perú y tiene límites administrativos. Los límites administrativos del territorio son, eso, límites administrativos. Y no siempre consideran el entorno geográfico. Sin embargo, nos ayudan a estructurar procesos y proyectos que tienen más que ver con el desarrollo de actividades de diversa índole.
Es siguiendo el orden administrativo del territorio como la página Cuevas del Perú (una excelente herramienta bibliográfica desarrollada por el Espeleo Club Andino) cataloga todas las cavidades identificadas, exploradas y topografiadas del Perú. Para la región de Apurímac hay cavidades georreferenciadas en dos provincias: Abancay y Andahuaylas.
Para Abancay tienen referenciada una cavidad. Para Andahuaylas, cuatro. Los cinco puntos se encuentran cerca de alguna carretera, lo que invita a pensar que tiene que haber más. Pero, ¿cuántas más?

Localización de las cuevas identificadas por el ECA en las provincias de Abancay y Andahuaylas.
Los lugareños son los que mejor conocen su territorio y quienes mejor saben si hay cuevas. En algunas culturas como la andina, además, las cuevas están asociadas al inframundo, el ukhupacha, lugar donde germina la vida y donde reposan los ancestros. Así que hablar y preguntarle a los pobladores es una de las mejores formas de indagar sobre el potencial espeleológico de un lugar.
Para tener una comprensión un poco más profunda del terreno, esta información se puede contrastar con la geológica. Es aquí donde el mapa y las secciones del INGEMMET (Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico del Perú) son de gran ayuda para intentar identificar las zonas con mayor potencial espeleológico, en específico, del distrito de Pampachiri.

Situación de la cueva Millpu en el mapa geológico del cuadrángulo de Chalhuanca (hoja 29p)
Modificado de: https://visor.geoperu.gob.pe/
Cenizas volcánicas compactadas, rocas piroclásticas y sustratos calcáreos... Rocas de orígenes, colores y texturas completamente diferentes que, a modo de "milhojas", cuentan una historia geológica de millones de años. Rocas, además, que presentan zonas de contacto muy interesantes desde el punto de vista del potencial espeleológico.
La capa de caliza corresponde a la formación Ferrobamba y alcanza, según la información oficial del INGEMMET, un espesor estimado de aproximadamente 700 metros. Esto, a priori, sirve para estimar, a ojo de buen cubero, el potencial de profundidad.
Pero, ¿dónde empezar a buscar?
En el mapa geológico, Millpu parece estar situada en un oasis de caliza, un reducto -quizás- de lo que antaño fuera una área más amplia de caliza. Y eso la hace extremadamente interesante y atractiva. ¿Guardará indicios de ese pasado remoto?
Millpu, ¿una cueva-escuela?

El tragadero de Millpu se esconde en medio de un bosque de cceñuales.
Foto: Natalia Morata
En realidad esta era la pregunta que me trajo a Pampachiri. Carlos Truyenque, comunero calificado de Pampachiri, dueño del Mayaccta y gerente general de Món Vertical Perú me había contactado hacía tiempo interesado por la labor de difusión de la espeleología en Chile. Algo así quería promover él en Pampachiri, movido por su pertenencia al lugar, su vocación por dejar un bello legado y su relación profesional con una de las marcas icónicas de la espeleología, Petzl.
-"En la zona tenemos la cueva Millpu", me dijo durante nuestra primera conversación por WhatsApp. -"¿De caliza?" -"Sí, tiene una gran entrada y como un kilómetro de longitud. En el centro hay un derrumbe con grandes bloques que hay que superar con cuerda".
PROCESAMIENTO DE DATOS mode ON...
-"Carlos, lo ideal es que pueda ir a conocer la cueva y el entorno". Es así como surgió este primer viaje a invitación de Carlos. Y Millpu no decepcionó. Al contrario.

El cceñual (queñua) es un árbol nativo de los Andes, una de las especies leñosas que crece a mayor altitud del mundo.
Foto: Natalia Morata
Santiago de Chile-Lima-Andahuaylas (Huinchos)-Pampachiri-Mayaccta-Millpu. RADAR mode ON. En menos de quince horas de salir de Santiago ya estábamos ingresando a Millpu Carlos Truyenque, Jhon Peralta y quien escribe, a ralentí, eso sí, porque los 3.800 msnm se hacen notar. La impaciencia por conocer este lugar era enorme.
El pago a la Pachamama, ceremonia ancestral andina de gratitud y reciprocidad en la que se realizan ofrendas simbólicas a la Madre Tierra. Acá, antes de ingresar a Millpu.
Foto: Natalia Morata
Basándonos en el informe de Proyecto Ukhupacha, preparamos el material de exploración según la ficha de instalación y organizamos una semana de trabajo de terreno que se ejecutó a la perfección.
Imágenes de instalación y testeo de la vía Ukhupacha (sobre el caos de bloques) y sesión fotográfica.
Foto: Natalia Morata
Tras la primera incursión a Millpu, mi veredicto con respecto del potencial de la cueva para formación estaba claro. Al cabo de la quinta, el proyecto tomó forma.
Refugio Mayaccta, nuestro centro de operaciones
Millpu. El camino del agua.
Millpu relata su propia historia, que inició hace ~100 millones de años con la formación, en el fondo del mar, de lo que hoy se conoce como las calizas de la Formación Ferrobamba, durante el Cretácico Superior.
Luego la tectónica y el agua fueron las que empezaron a dar forma a la cavidad que nos acoge hoy. No hay datos duros, pero sí numerosos indicios.

Cañón vadoso con marcados perfiles ondulados y golpes de gubia, claro signo de los distintos niveles del agua.
Foto: Natalia Morata
Izquierda: estructura circular que podría corresponder a un fósil marino. Derecha: bandas de color rojo y marrón oscuro que podrían corresponder a una veta hidrotermal de hierro.
Fotos: Natalia Morata
Izquierda: sección que podría mostrar un plano de falla; el color ocre sería indicativo de la presencia de minerales de hierro recubiertos de una capa de calcita. Derecha: dique ígneo (roca intrusiva oscura) que sobresale de la caliza, disuelta por la acción del agua, que esculpió los golpes de gubia, indicativos de una gran presión de agua.
Fotos: Natalia Morata
Espeleotemas en los niveles fósiles de la cavidad: estalagmitas, estalactitas, coraloides, gours.
Fotos: Natalia Morata
Izquierda: escarpe de desprendimiento vertical teñido de óxidos de hierro; en la base de la vertical hay un gran caos de bloques angulosos que podrían haberse desprendido tras un colapso masivo a favor de los planos de falla, un posible proceso kárstico que contrasta con el techo estable de la cavidad, densamente decorado por estalactitas. Derecha: en este punto la cavidad va estrechándose, adoptando la forma de una fractura tectónica.
Fotos: Natalia Morata
Izquierda: paso entre bloques angulosos que permite realizar la travesía sin cuerdas. Derecha: diaclasa cerca de la resurgencia seca que deja entrever uno de los dos avens de derrumbe situados cerca de la salida.
Fotos: Natalia Morata
Posible microcolonia fúngica de apenas 1 cm, situada en una zona completamente oscura de la cavidad.
Foto: Natalia Morata
Izquierda: posibles heces de carnívoro mediano despositados en un gour con agua. Derecha: sapo espinoso andino hallado en el lecho vadoso de la galería inicial, detrás del primer caos de bloques, cerca de la boca de entrada.
Fotos: Natalia Morata
En la superficie, Millpu también nos regala ejemplos muy didácticos de los procesos kársticos.
Arriba: valle seco. Abajo: dolina.
Fotos: Natalia Morata y Carlos Truyenque
Lapiaz
Cañón
Cañón
Aven de derrumbe
Aven de derrumbe (mitad superior, centro de la imagen)
Fotos: Natalia Morata
Topografía realizada por Proyecto Ukhupacha superpuesta a una imagen de Google Earth
Elaboración propia.
Cronograma
16 de agosto. Llegada desde Santiago de Chile y visita de la cavidad desde el tragadero hasta la zona de derrumbe, llamada "La Catedral" para preparar las siguientes incursiones.
17-18 de agosto. Instalación de la vía Ukhupacha para realizar la travesía por el nivel superior de la cavidad. Para ello se usó material de espeleología y se siguió la ficha técnica dejada por Ukhupacha. Identificación de las bocas 3 y 4 en superficie.
19 de agosto. Se reinstaló la vía Ukhupacha con material adicional enviado por Món Vertical desde Lima. Se añadieron puntos de anclaje (parabolts y PULSE): cinco en el pasamanos inferior (repisa de depósito arcilloso e inicio del paso de escalada); uno en el pasamanos superior (cambio de dirección hacia la vertical); y un segundo punto de anclaje en el último fraccionamiento. El objetivo: adaptar la vía a un curso de iniciación.
20 de agosto. Último ingreso a la cavidad con Renso Buitrón, trabajador de Mayaccta, gracias a quien se identifica el paso que permite realizar la travesía sin uso de cuerdas, pero sí con casco de protección y buena iluminación. Nótese que, ese día, se registró un temblor 7.2 en la escala de Richter, con epicentro situado a 35 km al norte de Coracora, es decir, a unos 55 kilómetros en línea recta de Millpu y unos 65 km de Pampachiri. A esa hora, nosotros ingresábamos a la cavidad y no percibimos el temblor en absoluto. Al regresar a la superficie y llegar a zona con cobertura, supimos la noticia. El temblor se había sentido claramente en Mayaccta, a tan unos 15 km de distancia de Millpu.
21 de agosto. Presentación de la actividad y de la propuesta ante la comunidad en Chicha, Pampachiri.
22 de agosto. Regreso a Andahuaylas y visita del tragadero situado cerca de la ruta 30B (ver imágenes a continuación).
23 de agosto. Regreso a Santiago de Chile.
El tragadero es un conducto activo con signos evidentes de entrar en carga con las lluvias. En su interior, el lecho está repleto de cantos rodados y de bloques de derrumbe. Termina en un laminador que da a una pequeña sala con un paso bajo sifonante y suelo arenoso. En la superficie, el lecho del cañón resigue, muy probablemente, el curso subterráneo del agua y, en algunas partes, presenta signos de zonas inundables con drenaje. Por falta de implementos y de tiempo, solo se pudo hacer un croquis. Topografía pendiente.
Fotos: Natalia Morata
Conclusión
Millpu es una joyita en medio de un paisaje tan espectacular y geodiverso que podría considerarse digno de un increíble geoparque. Es, claramente, un lugar idóneo para iniciarse en la espeleología y la karstología.
Pese a su accesibilidad, no se han encontrado estudios hidrogeológicos ni dataciones que arrojen luz sobre la "edad" de esta cavidad. Sin embargo, Millpu guarda intactos varios indicios clave de gran valor científico, tales como: las estalagmitas, que permitirían, mediante datación y análisis paleontológicos, arrojar luz sobre el registro climático de los Andes de los últimos cientos de miles de años tras las eras del hielo; los depósitos de arcilla blanca y las brechas en los techos fósiles, que junto a los restos de materia orgánica acumulada en las arcillas podrían, quizás, ser objeto también de datación y de estudio de paleoflora.
Millpu es un bello destino para aprender y hacer ciencia. Queda por delante un bello trabajo de topografía de las galerías superiores, del paso entre bloques y de las dos bocas superiores al nivel de la resurgencia, así como un trabajo de inventario detallado de todos los fenómenos observables y un registro gráfico de calidad que permita dar a conocer el lugar y, a la vez, concienciar sobre su valor. Es, por su volumen y morfología, un hermoso lugar para aprender las técnicas de progresión con y sin cuerda que usamos en espeleología.
Lo que nos enseña Millpu es que su existencia no es, probablemente, un fenómeno aislado y que es plausible pensar que las calizas de Apurímac guardan muchos secretos y sorpresas aún... EXPLORACIÓN mode ON

Gracias a Carlos Truyenque por la invitación.
A él y a Jhon, gracias por ser excelentes compañeros de exploración.
Gracias a Món Vertical y a Refugio Mayaccta por el apoyo.
Gracias a la comunidad de Pampachiri por su recibimiento.
Gracias a Millpu por acogernos.
Gracias a la Pachamama por enseñarnos.
Añay.
Volveremos.

El equipo de trabajo compuesto por Carlos Truyenque, Jhon Peralta, Natalia Morata Foto: Carlos Truyenque
Con el auspicio de:
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