El glaciar puede esperar (parte 2)

Actualizado: hace 4 días

¿Espeleología sin cuevas?

Por Natalia Morata


Aprovechando los recursos

Originalmente íbamos a explorar cuevas glaciares, así que disponíamos de gran cantidad de material y equipos gracias al apoyo de OutChile, Petzl, StartFire, Natmor Ltda, Grado Zero, AlturaStore. Cuerdas, arneses, crampones, cascos, frontales, bastones de trekking, tornillos de hielo, botiquín de campaña... ¡contábamos incluso con la camilla de rescate NEST de Petzl! ¡Todo un lujo! Así que decidimos darle el mayor y mejor uso a todo.


Preparamos un programa de dos intensas semanas, combinando actividades lúdicas al aire libre con ejercicios guiados dentro y fuera del aula.


¡Nos activamos! Circuitos físicos y de cuerdas

Durante el año escolar 2021 no ha habido clases presenciales en la escuela. Finalizado el confinamiento, la vuelta a clases presenciales no pudo materializarse porque ni la caldera de la escuela ni el baño de los alumnos funcionaban. Sin calefacción ni baño no es posible acoger a los estudiantes cumpliendo con los mínimos exigidos y, lamentablemente, desde Puerto Natales (comuna a la que pertenece Puerto Edén) no se ha logrado subsanar esta situación.


Nuestro primer día de actividades significó el reencuentro de los niños, que dieron rienda suelta a sus energías y ganas de compartir. En Puerto Edén no disponen de un lugar resguardado para realizar actividades comunitarias, ni parque techado y cercado para que jueguen los niños. Pero gracias a la buena predisposición de la Empresa Portuaria Austral, la rampa de conectividad se convirtió en ese lugar de recreo que todo niño necesita.

Circuitos, columpio de cuerdas, sogas, castillo inflable... ideal para reencontrarse y recargar energías.

Fotos: María Isabel Tonko, Romina Pizarro, Leonardo Rivas


Campamento en la escuela

A partir del lunes 22 de noviembre empezamos a entrar en tierra derecha con las actividades. En nuestra expedición al Témpanos usaremos el refugio de CONAF y tendremos que convivir y organizar nuestra vida diaria entre todos. Así que, como parte del entrenamiento, decidimos hacer de la escuela nuestro campamento base y pasar una noche en plena autonomía. Dormir en la escuela también nos permitiría partir más temprano al día siguiente con la actividad de terreno.

Trabajar en equipo, cómo hacer la mochila, qué equipos técnicos usar en actividades con cuerdas son algunas de las cosas que aprendimos antes de preparar juntos la cena y buscar un rinconcito donde conciliar el sueño.

Fotos: Romina Pizarro, Leonardo Rivas, Natalia Morata


Entrenándonos para un rescate

Vivir en uno de los lugares más aislados de Chile es un privilegio que conlleva muchas responsabilidades como, por ejemplo, velar por la propia supervivencia. Puerto Edén se encuentra a 26 horas de navegación de Puerto Natales, es decir, del hospital más cercano. Las evacuaciones aéreas son raras y la posta, el centro de asistencia primaria de la villa, cuenta con profesionales sanitarios altamente comprometidos, pero no cuenta con médico.


El autocuidado es importante: cómo alimentarse, cómo vestirse y equiparse para realizar actividades al aire libre, qué llevar a terreno en función de la actividad que vaya a realizar, etc. Pero igualmente importante es saber cómo reaccionar y actuar en caso de una emergencia sanitaria mientras me encuentro realizando actividades en terreno, un terreno, por cierto, a menudo complejo por las condiciones climáticas y la geografía del lugar.


Por ello, junto a la TENS de la Posta, Patricia, organizamos una jornada de talleres donde aprendimos a identificar los signos vitales de una persona accidentada, a montar un punto caliente para aislar el lesionado del frío y la humedad y, ¡gran lujo!, a introducir a un paciente en la camilla NEST de Petzl. Esta camilla rígida, desarrollada por la marca francesa en colaboración con el Spéléo Secours Français, está destinada para rescates técnicos en espacios confinados y con cuerdas, entre los que destacan, por su complejidad, los rescates espeleológicos.

Las técnicas compartidas sobre el uso de la camilla y el punto caliente son propias de un curso de espéleo-rescate, a nuestro saber, nunca antes impartidas en Chile. Los niños las comprendieron perfectamente y las supieron aplicar en terreno en los días sucesivos en superficie.

Fotos: Leonardo Rivas, Romina Pizarro, Natalia Morata


Simulacro en la escuela

Aprender, de forma lúdica, sobre los riesgos de nuestras actividades y cómo actuar en caso de emergencia permite transmitir conceptos complejos y nos sirve para gestionar los propios miedos y limitaciones. También ayuda a interiorizar acciones tan importantes como comunicar de forma clara y concisa una información vital, anticipar situaciones o bien aprender a formar parte de un equipo en el que trabajar de forma coordinada permite cumplir con éxito una misión de rescate.

En esta ocasión los niños simularon un operativo de rescate espeleológico. Se trabajaron todos los aspectos básico de una operación de rescate subterráneo, adaptando el ejercicio a los niños. La capacidad de comprensión y aplicación de las técnicas en el ejercicio por parte de los niños fue sobresaliente. De nuevo, a nuestro saber, es la primera vez que se realiza un ejercicio de estas características en el país, no ya con niños, sino incluso con adultos.

Fotos: Leonardo Rivas, Romina Pizarro


Rapel en paredes

Si hay algo que sabemos que les gusta a los jóvenes (y no tan jóvenes) expedicionarios de Puerto Edén son las cuerdas. Por ello, no podía faltar una jornada en paredes. Durante las dos visitas previas a la escuela, en noviembre de 2019 y en septiembre de este año, ya habíamos podido trabajar distintas técnicas espeleológicas de progresión por cuerda: pasamanos, tirolinas, ascensos y descensos guiados. Nos faltaba empezar a trabajar el descenso en rapel. Para ello, decidimos usar el nuevo descensor con auto bloqueo STOP de Petzl. ¡Qué divertido ver sus caritas al darse cuenta de que ellos mismos podían controlar su descenso de forma ultra segura!

¡Ni el frío ni la tenue lluvia lograron disuadir a estos espeleólogos en ciernes! "¡Quiero bajar otra vez!"

Fotos: Romina Pizarro, María Isabel Tonko


Búsqueda del tesoro

¡Llegó el gran día! Los niños no lo sabían, pero iban a poner a prueba todos los conocimientos adquiridos durante los diez días anteriores. Para ellos, ese día tocaba una actividad llamada "Búsqueda del tesoro". Sin embargo, ese era el nombre en clave que toda la comunidad educativa, la Posta, Carabineros, el Capitán de Puerto y el equipo de Cuerdas y Más habíamos dado al gran simulacro de búsqueda y rescate que les habíamos preparado.

Tras recibir un llamado por radio del Capitán de Puerto por el canal 16, el canal oficial para transmitir informaciones de relevancia para la localidad, el equipo de rescate "Cuerdas y Más" se presentó en la escuela ¡con una puntualidad nunca vista en los días anteriores! Intrigados, atentos y completamente concentrados realizaron su procedimiento de registro y recibieron las instrucciones de personal de Carabineros, la Posta y la coordinadora de la operación. Era un simulacro de búsqueda y rescate que ellos se tomaron muy en serio. Tenían sus hojas de misión, las hojas de seguimiento para anotar los signos vitales de la víctima y los equipos que iban a necesitar para realizar la operación. El recorrido hasta llegar a la zona donde se encontraba el herido pasaba por la ruta "Cuerdas y Más" que ellos mismos habían abierto y marcado días antes. ¿Seguirían visibles las marcas? ¿Se perdería alguna de las personas que los acompañarían y que no conocían el recorrido?


Organizados en equipos de asistencia a la víctima, comunicación y desobstrucción y socorristas, nuestros jóvenes espéleo rescatistas localizaron a la "víctima" y, siguiendo las instrucciones recibidas, la instalaron en un punto caliente, habilitaron los puntos de comunicación en el recorrido de la camilla y realizaron la evacuación. ¡Sorpresa! El recorrido de la camilla pasaba por las paredes de rapel (donde Leo, Felipe y Natalia habían instalado previamente un sistema de retención y de tirolina), luego, se adentraba por un bosquecillo con desniveles y obstáculos, para llegar a la llamada "cancha", al final de la cual se encontraba el puesto de control, el té y las sopaipillas.


La operación completa duró 2h e involucró a todos los presentes de todas las edades, quienes seguían las instrucciones de los jóvenes jefes de equipo, guiados -a su vez-por Natalia.


Agradecemos de corazón el apoyo del personal del retén de Carabineros de Chile, de la Posta, a Capitanía de Puerto y a toda la comunidad educativa.

La rescatista más joven del equipo, Anaís, de 2 años y medio, tenía una de las misiones más importantes: ¡Mantener alta la moral de la tropa con caramelos!

Fotos: Leonardo Rivas, María Isabel Tonko, Koté González, Romina Pizarro, Esteban Chiguay

La víctima, bautizada como